4 de Abril 2011


EL MUNDO POR MONTERA

Madrid, 1983.

Benito Gutiérrez Pérez, de 63 años, caminaba como todas las mañanas por el centro de Madrid: tomaba un chocolate con churros en San Ginés, llegaba hasta Sol, compraba el pan y el periódico, subía por Preciados y caminaba hasta llegar a la Cibeles. Luego llegaba hasta la plaza de Carlos V, se pateaba toda la calle Atocha y volvía a su casa.

Ése día, Benito tuvo una epifanía moral. O inmoral. Llevaba veinte años sin mojar, después de que su mujer falleciera en un terrible accidente. Quería una alegría por una vez. Fue cuando llegó a la calle Montera.

Para quiénes no lo conozcan, la calle Montera es una pintoresca calle llena de... vida. Y cuando digo vida, me refiero a vida me refiero a que está lleno de putas. De arriba a abajo.

Así que Benito baja por la calle y se dedica a admirar a las chicas de afecto negociable. Negras, blancas, altas, bajas, voluptuosas... y algún que otro transvertido. Después de veinte años, notó su pequeña cosita levantarse.

Fue cuando vio a una chica. Rubia, ojos azules, pequeñita y en tanga. Ella se percató de que a Benito se le caía la baba. Ella le dijo que si quería pasar un buen rato por solo 20 euros. Él dijo que no, pero luego lo pensó que tampoco hacía daño a nadie.

Hacía veinte años que no mojaba el pajarito. Benito sabía que tenia polla -pito, según él- porque la próstata le tenía amargado. Además, ¿qué mal hacía a nadie? Incluso le hacía un favor a la chiquilla, porque así no se iría con algún rufián hasta arriba de enfermedades y que luego la asesinaría y se haría un tambor con su piel.

Así que al final accedió. Acompañó a la chica a una habitación que alquilaban por siete euros la hora. Se desvistieron y se pusieron a trajinar. Después de los dos minutos que duró el acto sexual, Benito se fue a vestir y se encontró que le habían robado la ropa. Había que ser muy rápido para hacerlo. La puta le dijo que ella no sabía nada. No tenía nada que ver en todo eso.

La chica se marchó y dejó a Benito con el marrón. No le habían dejado ni la boina. Sólo tenía la bolsa con el pan y el periódico y los calcetines, que no se los quitaba ni para ducharse.
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Entonces se le ocurrió una idea: cogió el periódico y se lo colocó alrededor del cuerpo, como si fuese una falda. Seguía siendo lamentable, pero al menos estaba seguro que no iría al infierno por exhibicionismo.

Salió a la calle muerto de vergüenza, con las manos sujetándose las hojas del periódico, con todo el mundo mirándole. No volvió a irse de putas.

Y así es como nació la expresión "ponerse El Mundo por Montera",

Un beso.

Escrito por Jake| 4 de Abril 2011 a las 01:23 AM|


Comentarios

Una puta cara y adelantada a su tiempo. 20 euros en 1983! Euros! y 20! Mas de 3000 pelas, que zorra!

El Replicante es RossGeller| 4 de Abril 2011 a las 10:02 AM

Hace tanto que no pienso en pesetas...

El Replicante es Jake| 4 de Abril 2011 a las 10:30 AM

Lo que viene siendo una putada.

El Replicante es Inagotable| 6 de Abril 2011 a las 09:54 AM

Pero ha trascendido en el tiempo y en el espacio.

El Replicante es Jake| 6 de Abril 2011 a las 10:04 AM


¡Al ataque!










¿Debo recordarte?